
Niebla mental en la menopausia: por qué se te olvidan las palabras (y por qué no es demencia)
Entras a un cuarto y no sabes a qué. Se te va el nombre de la actriz a media frase. Tiene nombre, tiene explicación hormonal y, sobre todo, pasa.

La autora
Editora y voz principal de Mujer Plena · Ciudad de México
«Cuidarse no es buscar la perfección, sino aprender a vivir mejor en todas las dimensiones de la vida.»
Soy comunicadora especializada en salud y bienestar integral. Estudié Comunicación y después un posgrado en comunicación de la salud, y llevo años traduciendo lo que dicen las especialistas a un idioma que una pueda usar en su vida diaria.
Nací en Guadalajara y vivo en la Ciudad de México con mi hija de 19 años. Tengo 45 y escribo Mujer Plena porque, cuando empezaron mis propios cambios, nadie me había explicado nada. Esta revista es la que me hubiera gustado leer.
Aquí hablo de la piel, las hormonas, el sueño, el cuerpo y las emociones después de los 45: con datos, sin alarmas y como se lo contaría a una amiga. Cuando algo me ha servido de verdad, te lo cuento y te digo dónde conseguirlo.


Entras a un cuarto y no sabes a qué. Se te va el nombre de la actriz a media frase. Tiene nombre, tiene explicación hormonal y, sobre todo, pasa.


Es el síntoma de la menopausia del que menos se habla y el único que no mejora solo con el tiempo. Pero es también uno de los que mejor responde al tratamiento.


Una de cada tres mujeres de nuestra edad lo vive y casi ninguna lo dice. No es "parte de ser mamá" ni "de la edad": es un músculo que se puede entrenar y un tejido que se puede tratar.


Perdemos hasta un 20% de masa ósea en los años alrededor de la menopausia. Lo que más la protege no es un suplemento: es levantar peso. Y se puede empezar a cualquier edad.


No es falta de voluntad y no se arregla con más cardio ni menos comida. Es un cambio de dónde guarda grasa el cuerpo, y la estrategia es distinta a la de los 30.


Es el suplemento que más me recomiendan las amigas y el que más confunde en la farmacia. Separé lo que sí hace de lo que le atribuyen.


No es que "tengas algo pendiente". Es que a esa hora se cruzan tres hormonas y tu cerebro, con menos estrógenos, ya no sabe ignorarlas.


La consulta dura quince minutos y una sale con la mitad de las dudas. Esta es la lista que me hubiera gustado llevar la primera vez.


No te estás descuidando. Las mismas hormonas que se van de los ovarios también se van de la piel, el folículo y la uña, y cada uno lo nota a su manera.


El calor que sube sin avisar tiene una explicación en el cerebro, no en el clima. Y aunque no se puede apagar con un botón, sí se puede bajar la frecuencia.


Nadie nos avisó que la menopausia tiene una antesala de años. Si tienes más de 40 y "algo cambió" sin que sepas qué, probablemente ya estás en ella.


Perdemos hasta un tercio del colágeno de la piel en los cinco años después de la menopausia. Qué pasa con los polvos, las cremas y las promesas, y qué sí vale tu dinero.
