
Rutina facial a los 50 en 5 pasos, sin gastar en consultorio
No necesitas quince productos ni una cita mensual. Necesitas cinco pasos bien hechos y la constancia de un mes para ver el cambio.

La autora
Editora y voz principal de Mujer Plena · Ciudad de México
«Cuidarse no es buscar la perfección, sino aprender a vivir mejor en todas las dimensiones de la vida.»
Soy comunicadora especializada en salud y bienestar integral. Estudié Comunicación y después un posgrado en comunicación de la salud, y llevo años traduciendo lo que dicen las especialistas a un idioma que una pueda usar en su vida diaria.
Nací en Guadalajara y vivo en la Ciudad de México con mi hija de 19 años. Tengo 45 y escribo Mujer Plena porque, cuando empezaron mis propios cambios, nadie me había explicado nada. Esta revista es la que me hubiera gustado leer.
Aquí hablo de la piel, las hormonas, el sueño, el cuerpo y las emociones después de los 45: con datos, sin alarmas y como se lo contaría a una amiga. Cuando algo me ha servido de verdad, te lo cuento y te digo dónde conseguirlo.


No necesitas quince productos ni una cita mensual. Necesitas cinco pasos bien hechos y la constancia de un mes para ver el cambio.


Cambiaste de base tres veces y sigue igual. Antes de comprar la cuarta, prepara la piel: el problema casi siempre está debajo del maquillaje, no en él.


Compras la crema cara, la aplicas con cariño y la piel sigue viéndose gris. No es la crema: es la capa que no la deja entrar.


Tu mamá te lo dijo, tu vecina te lo dijo y tú se lo dijiste a tu hija. Es mentira, y entender por qué te quita un miedo que llevas cargando años.


El tratamiento favorito de las cosmetólogas para la piel madura, explicado sin misterio: qué hace, qué cuesta y cómo decidir entre la cabina y tu baño.


El "bigote de la menopausia" no es un defecto ni descuido: es química. Te explico qué cambia en tu piel después de los 45 y qué opciones hay, de la más agresiva a la más amable.


Una revista para las que ya pasamos los 45 y queremos entender lo que nos pasa, sin alarmas y sin vergüenza.
