
Niebla mental en la menopausia: por qué se te olvidan las palabras (y por qué no es demencia)
Entras a un cuarto y no sabes a qué. Se te va el nombre de la actriz a media frase. Tiene nombre, tiene explicación hormonal y, sobre todo, pasa.


Entras a un cuarto y no sabes a qué. Se te va el nombre de la actriz a media frase. Tiene nombre, tiene explicación hormonal y, sobre todo, pasa.


Es el síntoma de la menopausia del que menos se habla y el único que no mejora solo con el tiempo. Pero es también uno de los que mejor responde al tratamiento.


Una de cada tres mujeres de nuestra edad lo vive y casi ninguna lo dice. No es "parte de ser mamá" ni "de la edad": es un músculo que se puede entrenar y un tejido que se puede tratar.


No es falta de voluntad y no se arregla con más cardio ni menos comida. Es un cambio de dónde guarda grasa el cuerpo, y la estrategia es distinta a la de los 30.


Es el suplemento que más me recomiendan las amigas y el que más confunde en la farmacia. Separé lo que sí hace de lo que le atribuyen.


No es que "tengas algo pendiente". Es que a esa hora se cruzan tres hormonas y tu cerebro, con menos estrógenos, ya no sabe ignorarlas.


La consulta dura quince minutos y una sale con la mitad de las dudas. Esta es la lista que me hubiera gustado llevar la primera vez.


No te estás descuidando. Las mismas hormonas que se van de los ovarios también se van de la piel, el folículo y la uña, y cada uno lo nota a su manera.


El calor que sube sin avisar tiene una explicación en el cerebro, no en el clima. Y aunque no se puede apagar con un botón, sí se puede bajar la frecuencia.


Nadie nos avisó que la menopausia tiene una antesala de años. Si tienes más de 40 y "algo cambió" sin que sepas qué, probablemente ya estás en ella.


Perdemos hasta un tercio del colágeno de la piel en los cinco años después de la menopausia. Qué pasa con los polvos, las cremas y las promesas, y qué sí vale tu dinero.


El "bigote de la menopausia" no es un defecto ni descuido: es química. Te explico qué cambia en tu piel después de los 45 y qué opciones hay, de la más agresiva a la más amable.
